Soy un docente o directivo de un colegio
¿Crees que uno(s) de los estudiantes está haciendo bullying?
Estas son algunas señales de alerta que puedes encontrar con un estudiante que hace bullying:
- Se burla, pone apodos o busca excluir a compañeros de manera repetida.
- Muestra necesidad de tener poder o control sobre el grupo. Se niega a escuchar a sus compañeros.
- Tiene varios y repetidos incidentes disciplinarios.
- Le cuesta reconocer el daño que causa en otros.
- Justifica constantemente sus acciones agresivas (por ejemplo, “era una broma”, “se lo merecía”, etc.).
- Tiene un grupo de compañeros que le refuerzan la conducta (por ejemplo, compañeros que le aplauden todo, que se ríen de sus “bromas”).
- Reacciona de manera desafiante o agresiva ante los límites.
Frente a estas señales de alerta, siempre es importante confirmar y buscar más información. Para ello, puedes:
- Observar la dinámica del grupo en otros espacios del colegio, fuera del aula.
- Hablar directamente y en privado con el estudiante, sin exponerlo ante sus compañeros.
- Revisar los antecedentes disciplinarios y posibles casos previos.
- Consultar con orientación escolar u otros profesores al respecto de su comportamiento.
Creo que sí está haciendo bullying, ¿qué puedo hacer?
Tu actuación en estos casos es clave. Eres el adulto con acceso de primera mano a los escenarios de bullying e interacción entre los estudiantes. Por eso, estas son acciones fundamentales que puedes hacer:
Recuerda que estás formando a un estudiante y corrigiendo su conducta. No lo trates como un delincuente ni le asignes la etiqueta de “bully” o “matón”.
Documenta todo lo que observas: fechas, hechos, personas involucradas.
Activa la ruta de atención según la gravedad del caso, garantizando el debido proceso y las acciones de protección necesarias.
Evita las expulsiones inmediatas: esto no resuelve nada, solo cambia el lugar de la situación.
La sanción disciplinaria o académica no es suficiente.
Trabaja desde un enfoque reparador y formativo: busca que el estudiante reconozca el daño y participe en la reparación del mismo.
Establece redes de apoyo en la comunidad escolar, involucrando a la familia y a otros docentes.
Haz seguimiento del proceso y de los avances.